ALGUNA VEZ.
Alguna vez, fue considerado normal, y hasta meritorio, que se pasasen a cuchillo a todos los prisioneros de guerra.
Pero la humanidad progresó y tiempo después, no se entendía el para qué de tal carnicería, por lo que a los que estaban en edad de poder trabajar se los llevaba para ser vendidos como esclavos, matando solamente a los que no podían ser de utilidad.
Pasaron siglos, y con ellos el cambio, con su tendencia no siempre clara al progreso.
Hace tan solo un par cientos de años se podía pensar solo en la esclavitud de indios o de negros, (al final para algo debían de servir). Y ya para ese entonces, ya comenzaba a ver gentes que veían mal el asunto, pero eran los menos.
Con la evolución se extinguieron los indios, y se entendió que los hombres de color
eran simplemente de otra raza, con igualdad de derechos y obligaciones.
( Tarde para los habitantes originales de América, que ya no están, y para los pocos que sobrevivieron, porque es como si ya no estuvieran.)
Ha llevado miles de años el progresar hasta donde estamos, pero podríamos apostar a a que todavía nos falta bastante.
Un día, quizás, ya no se admitirá la acumulación de riqueza como fuente de desigualdad.
No se admitirá que pueda haber países que naden en la abundancia, y que en el resto del mundo mueran 10.000.000 de personas por hambre al año.
(Sí, leyó bien 10 millones).
No se admitirá la acumulación privilegiante de las riquezas
ni por naciones,
ni por empresas,
ni por individuos.
No se admitirá que países puedan crecer a costa de otros.
No se aceptará que las empresas puedan progresar con el trabajo diario, pero que sus empleados no puedan participar de ese crecimiento.
No se admitirá de ninguna manera la indiferencia social.
Será muy mal visto que un individuo, malgaste todos los esfuerzos de su vida en el mero enriquecimiento personal, sin otro criterio que la pleitesía a su bolsillo.
El lucro será visto como una aberración, no se concebirá el querer sacar ventajas de un trato, y toda hambre de poder será vista como un germen de tiranía opresora y desigualitaria….
El desinterés, la falta de solidaridad, serán vistos como pecados inexcusables.
Alguna vez….
Una vez, ideas parecidas a estas, quisieron imponerse por la fuerza. Comunismo se lo llamó. Y bajo el pretexto del igualitarismo se creó un monstruo estatal desigualitario.
No se comprendió entonces, que hasta que la humanidad no progrese, internalizando sus propias experiencias todo logro será artificial, cruento, y a la larga insostenible.
Seguiremos hoy, pués, con los demonios que nos acosan.
No son difíciles de ver.
El mercado, con su afán inextinguible de riqueza, hoy domina toda realidad, impone todas las reglas, somete naciones, culturas, medio ambientes, y mentalidades.
Sus frutos están a la vista: hambre, devastación ambiental, sometimiento económico, guerra, desinterés, frivolidad..
Más no nos engañemos, la lucha por la liberación no será una lucha política, ni ideológica, y mucho menos militar. Estos demonios están dentro de nosotros, son fruto de nuestra mentalidad: nosotros mismos, al fin y al cabo, los hemos creado.
Y es allí en nuestro interior, donde habrá de librarse la batalla, donde habrá que liberarse, donde podremos construir el verdadero futuro…
Ed...